La memoria oculta del PSOE en la Guerra Civil

Alfredo Semprún

No es un libro de historia, pero sin este tipo de reportajes, reconstrucciones vivas y desinteresadas del pasado, la historia no avanzaría. Alfredo Semprún ha leído mucha historia de la Guerra Civil, y la destila para sus lectores con gran amenidad.
Los cientos de citas no son adornos, sino materiales imprescindibles para comprender la complejidad de un acontecimiento histórico.

El humus moral de este texto es muy limpio: la Guerra Civil fue una salvajada. Sin su olvido real, jamás podremos recordarla de verdad. El reportaje de Semprún es de especial interés para ambos menesteres; en primer lugar, para que nos olvidemos de la cruel historia del PSOE durante la contienda, pero también para que recordemos siempre que este partido fue incapaz de autocrítica alguna antes, durante y después de la guerra. Aún peor es que todavía parece inmune a la autocrítica.

A pesar de las brutalidades cometidas por el PSOE, este libro es piadoso con algunos de sus dirigentes, porque explica muchos de sus comportamientos y decisiones circunstanciándolas.

El de Semprún es un reportaje tan objetivo como crítico con el PSOE, que fue uno de los protagonistas de la Guerra Civil. El origen, desarrollo y desenlace del conflicto fueron trágicos. Por desgracia, aún hoy siguen siéndolo, porque un presidente de Gobierno está obsesionado con ganar lo que su partido perdió, por las carencias en los órdenes intelectual y moral que mostraron sus dirigentes. Entre lo que cuenta Semprún del pasado y hoy, entre la historia revolucionaria y cruel del PSOE y hoy, hay, cómo no, un hilo de continuidad dramático: un partido que no parece haber aprendido de la experiencia más cruel de nuestra historia.

El PSOE sigue sin hacer autocrítica. El PSOE sigue utilizando el capítulo más vergonzoso de su historia para legitimarse políticamente. Su exagerada autoestima durante la guerra, acaso la baza más contundente con que contó el bando nacional, es todavía hoy la principal dificultad para nuestra democracia.

Los relatos sobre los miles de asesinatos que se produjeron en los comienzos de la contienda siguen siendo aterradores. Semprún no olvida que esos asesinatos se llevaron a cabo en los dos bandos, pero, como su trabajo se refiere principalmente al PSOE, es natural que nos cuente las barbaridades cometidas en el bando republicano. Por lo demás, no podía ser de otro modo, para quienes guerra civil y revolución sangrienta eran una misma cosa.

El esfuerzo de síntesis de Semprún es digno de alabanza. Comienza dando cuenta de la realidad histórica del momento –en los primeros meses de la guerra se jugó su final– y termina con una interpretación inmejorable de la actuación criminal del PSOE, que acabó matando hasta a sus propios seguidores. No estamos, sin embargo, ante un reportaje de hechos, pues la narración está plagada de conocimientos y explicaciones.

Es un libro ilustrado. Nos ilustra de modo magistral sobre algunos prejuicios a la hora de estudiar la represión en el bando republicano; por ejemplo, demuestra con contundencia argumentativa que nunca fueron las "masas enardecidas" las responsables de la carnicería, sino las milicias organizadas del PSOE y el Partido Comunista. Otra de sus mejores aportaciones es el seguimiento de la peripecia de los militares socialistas afiliados a la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista): esta organización, responsable del asesinato del diputado Calvo Sotelo, fue la encargada de reprimir a miles de militares profesionales que podrían haber engrosado las filas del ejército republicano. Esta gente, escribe Semprún, fue víctima de la "obsesión enfermiza" del comandante Eleuterio Díaz Tendero, militar socialista cofundador de la UMRA, "en su búsqueda de traidores". Casi todos acabaron asesinados.

Tampoco faltan en este relato periodístico algunas historias de famosos criminales vinculados al PSOE más por su actividad gangsteril que por la política. Agapito García Atadell, jefe de la principal checa socialista y refinado criminal, vuelve a ser en este libro protagonista, como ya lo fue en la novela de Baroja Miserias de la guerra o en la obra de José María Zavala Los gángsters de la Guerra Civil.

Los dirigentes del PSOE no quedan libres de ser juzgados por sus robos y rapiñas. También en este punto los testimonios y documentos aportados por Semprún son importantes y valiosos, y están muy bien leídos.

En fin, La memoria oculta del PSOE en la Guerra Civil es un magnífico retrato del comportamiento sectario, arbitrario y descerebrado de buena parte de los dirigentes del PSOE durante la contienda, y Alfredo Semprún no deja en momento alguno de recurrir a los testimonios más diversos y plurales de y sobre la época hasta hilvanar una buena narración, a veces brillante y siempre limpia de prejuicios.

 

 

 


 

 

 

­